REVISTAS POPULARES PROMUEVEN EL USO DEL TABACO.


La mayoría de las revistas populares de hoy día promueven el uso del tabaco al llenar sus páginas de anuncios comerciales que alaban los placeres del fumar. En vez de ser excepciones en esta práctica, las principales revistas para mujeres están literalmente cargadas de anuncios de esa índole.
Considere solo un ejemplo, el de la revista “Redbook” de diciembre de 1980. Catorce de sus 180 páginas contienen anuncios de cigarrillos. Hay 11 anuncios de página entera para 11 diferentes marcas de cigarrillos, dos anuncios de media página para otras dos marcas de cigarrillos y un anuncio de dos páginas para otra marca. Pero esto no es raro. Otras revistas para mujeres dedican más o menos la misma cantidad de espacio a la promoción del mortífero tabaco.
 

                    Cómo afecta el fumar al fumador.


La imagen del anuncio presenta un cuadro de algo limpio y refrescante. Se muestra un lago resplandeciente al pie de una montaña y, en medio de esta escena, a usted, el lector, se le apunta de lleno con una cajetilla de cigarrillos. Este estilo de publicidad es bastante eficaz. Asocia el fumar con sensaciones placenteras. Cada año se gastan miles de millones de dólares en un esfuerzo por establecer una relación entre el fumar y las cosas deseables de la vida. Pero, ¿qué hay detrás de esta imagen?

LOS HECHOS ACERCA DEL FUMAR.


En 1979, la Asociación Pulmonar canadiense indujo a reflexionar a muchas personas cuando declaró rotundamente: “Cada año, 50.000 canadienses mueren prematuramente por los efectos del fumar. Muchos más pasan el resto de la vida con el pulmón lisiado y el corazón debilitado por haber hecho esfuerzos excesivos.”
En 1979, el Dr. Julius B. Richmond, jefe de sanidad de los Estados Unidos, emitió un informe voluminoso en el cual citó “pruebas abrumadoras” de que el fumar pone en peligro la salud. En el informe se calculó que, anualmente, el fumar causa la muerte a 350.000 estadounidenses. Además, sir George Young, subsecretario del Estado para asuntos de la salud en Inglaterra, dijo recientemente que cada año 50.000 ingleses mueren debido al hábito de fumar.
¿Cómo se calculan estas grandes cantidades de muertes? Fundamentalmente, eso se hace comparando los índices de mortalidad de los fumadores con los de las personas que no fuman. Comentando acerca de un estudio extenso en el cual estuvieron envueltas más de un millón de personas, la Encyclopedia Americana dice: “Por cada 100 muertes de no fumadores ocurridas durante un período de observación, hubo 168 muertes entre un grupo similar y comparable de fumadores de cigarrillos; es decir: entre los fumadores hubo un exceso de 68 muertes.”
Pero, ¿constituye esto prueba definitiva? Sí. La Asociación Pulmonar canadiense dice: “No hay controversia acerca de los hechos. Se han documentado en miles de estudios cuidadosos. Ninguna de las principales agencias de la profesión médica ni de la sanidad los pone en tela de juicio.” La revista Science 80, publicada por la Asociación Estadounidense para el Adelanto de la Ciencia, está de acuerdo con esto, pues dice: “Hay prueba contundente de que los cigarrillos acortan la vida; la relación entre causa y efecto se ha establecido tan firmemente como cualquier otra relación de esta índole en el campo de la medicina.”
Debido al gran número de personas que han fumado durante la mayor parte de su vida, se ha hecho posible llevar a cabo estudios conclusivos. John Cairns, autoridad en biología molecular y experto en el cáncer, dice: “En retrospección, casi parece que las sociedades de Occidente se hubieran dispuesto a realizar un enorme y bastante bien controlado experimento en cancerogénesis [la producción del cáncer], y que durante éste hubieran provocado la muerte de millones de personas y hecho que su propia gente sirviera de animales experimentales.”
Sí, millones de vidas —muchos, muchos millones— han sido acortadas debido al hábito de fumar. Según explica The World Book Encyclopedia, “los estudios médicos muestran que por término medio la expectativa de vida del fumador es de tres a cuatro años menos que la de la persona que no fuma. La expectativa de vida del fumador empedernido —el que fuma dos o más cajetillas de cigarrillos al día— puede ser hasta de ocho años menos que la expectativa de vida de la persona que no fuma.”
En sus esfuerzos por minimizar los peligros, los comerciantes ahora han puesto en venta cigarrillos que, según se dice, son “menos peligrosos.” Pero, ¿son éstos realmente inocuos? ¿Cómo causa daño el fumar al fumador?


¿UN CIGARRILLO INOCUO?.


La nicotina y las partículas del humo del cigarrillo —lo que de manera general llaman brea— aparentemente son los principales elementos que causan enfermedad. Por eso, se ha disminuido grandemente la cantidad de alquitrán o brea y de nicotina en el humo de los cigarrillos. De hecho, en ciertas marcas casi se ha eliminado por completo la brea, lo cual se recalca a menudo en los anuncios de los cigarrillos. A veces se ha declarado que los cigarrillos que tienen poca brea y poca nicotina son “inocuos.” Un encabezamiento típico de primera plana en el Constitution de la ciudad de Atlanta (E.U.A.) proclamó: “Tal vez no sea peligroso fumarse una cajetilla diaria de ciertos cigarrillos.”
Pero, ¿qué indica la realidad? En primer lugar, los cigarrillos que contienen poca brea también tienen elementos que les dan sabor. Peter Micciche, prominente químico en el ramo del tabaco, explicó que “si no se añadieran elementos para impartir sabor a los cigarrillos que tienen poca brea y poca nicotina, éstos carecerían de sabor.” Pero, ¿en qué consisten estos elementos que dan sabor? Son ‘secretos de la industria’ conocidos únicamente por las empresas tabacaleras y por los que proveen a éstas las sustancias para los sabores. No obstante, los elementos químicos que se utilizan para impartir sabor a los cigarrillos podrían ser peligrosos para la salud, como dijo un analista: “Uno no sabe si algunas de estas sustancias son peores que la brea.”
Además, según revela la evidencia, las personas que fuman cigarrillos que contienen poca brea y poca nicotina fuman más y retienen el humo en los pulmones por más tiempo. Hacen esto para satisfacer su deseo de nicotina, una droga con la cual uno puede enviciarse a mayor grado que con la heroína. Por lo tanto, debido a este cambio en su modo de fumar, los que fuman cigarrillos que contienen poca brea y poca nicotina tal vez obtengan casi la misma cantidad de sustancias dañinas que la que obtendrían si fumaran otros cigarrillos.
Además, bien puede ser que el elemento más peligroso del cigarrillo no sea la brea ni la nicotina, sino el monóxido de carbono. ¡Algunos cigarrillos que tienen poca brea y poca nicotina emiten aún más monóxido de carbono que los cigarrillos regulares!
El profesor Poul Astrup y el Dr. Knud Kjeldsen, investigadores daneses, publicaron sus hallazgos acerca de los efectos del monóxido de carbono que se emite con el humo del cigarrillo. Como resultado de extensa evidencia que adquirieron de sus experimentos, concluyeron que “el monóxido de carbono, y no la nicotina, es el elemento tóxico de mayor importancia en el hecho de que los fumadores corran mayor riesgo de desarrollar aterosclerosis y enfermedades cardíacas que los que no fuman.” Al respecto, cabe indicar que la mayoría de las muertes provocadas por el fumar evidentemente ocurren por enfermedades de los vasos sanguíneos y del corazón, y no por cáncer.
El sentido común debería decirle a uno que el inhalar el humo de un cigarrillo tiene que afectar adversamente la vía respiratoria. La evidencia lo comprueba. Los cilios, que son como cabellitos que se encuentran dentro de los bronquios, se dañan y no pueden moverse como una escobilla para eliminar los microbios y la suciedad. Además, el humo hace que a los pulmones se les dificulte deshacerse de las impurezas que se hayan inhalado. Esto significa que los fumadores corren mayor riesgo de contraer enfermedades transmitidas por sustancias dañinas que flotan en el aire.
En realidad, es poco honrado sugerir que un cigarrillo sea “inocuo.” Como dijo el Dr. Julius Richmond, funcionario principal en asuntos de la salud en los Estados Unidos: “Entre la voluminosa evidencia científica sobre los peligros del fumar, no se encuentran datos que den razón para esperar que haya tal cosa como un cigarrillo inocuo o un nivel de fumar que no sea peligroso.” El Dr. Richmond dijo en conclusión: “El único cigarrillo que no es peligroso es el que no está encendido.”
Pero aun si usted no es fumador, ¿está libre del peligro de los malos efectos del humo que emiten otras personas?
¿Puede perjudicarle el fumar de otros?
Millones de personas sufren grave daño debido a que otras fuman, y los resultados frecuentemente son fatales. Por ejemplo, si una mujer que está encinta fuma, esto en muchos casos causa daño al infante aún no nacido. De hecho, la criatura quizás muera antes de nacer.
Quizás usted pregunte: “¿Cómo puede suceder eso? ¿Cómo puede el humo causar daño al niño dentro de la madre?”


CÓMO SE CAUSA DAÑO AL FETO.


Casi inmediatamente después de inhalaras el humo, la nicotina pasa a la corriente sanguínea de la madre. Esta potente droga hace que se estrechen los vasos sanguíneos y las arterias del útero, y de ese modo se priva al feto de oxígeno y alimento. A la misma vez, el monóxido de carbono pasa fácilmente al feto a través de la placenta. En la sangre del feto, este gas reemplaza cierta cantidad del oxígeno vital que se necesita para que el crecimiento y el desarrollo procedan de manera normal.
Al respecto, es de interés un estudio efectuado por médicos ingleses en la Universidad de Oxford. Estos dijeron que se puede notar que, cuando la madre fuma, el infante “en la matriz hace esfuerzos por respirar, . . . es casi seguro que está sufriendo temporalmente de una escasez de oxígeno.”
Hay buena documentación sobre los tristes resultados. Según dice la revista Family Health, “el fumar durante la preñez puede causar deformaciones congénitas tan severas que la criatura muera como feto o poco después de nacer.” En el caso de madres que fuman, el riesgo de que la prole muera poco después del nacimiento es tres veces mayor de lo que es si la madre no fuma. Y en comparación con los hijos de las que no fuman, los de las fumadoras tienen doble probabilidad de nacer más pequeños de lo normal.
Además, según informan los investigadores, la probabilidad de que el infante llegue a ser víctima de “muerte en la cuna” (síndrome de muerte infantil repentina) aumenta en 52 por ciento si la madre es fumadora. Parece que los hijos de las madres fumadoras tienen leves anormalidades en la base del cerebro y éstas quizás interfieran con la respiración, con el resultado de muerte repentina.
Si el fumar de la madre puede hacer daño a un infante aún no nacido, ¿cómo afecta el humo al niño después de su nacimiento?


EL EFECTO EN LOS JOVENCITOS.


En realidad, los padres que fuman están obligando indirectamente a sus niños a fumar. El Dr. Alfred Munzer, especialista en los pulmones, explicó: “Se calcula que el fumar de los padres afecta a los hijos jóvenes más o menos de la misma manera que les afectaría el que ellos mismos fumaran entre tres y cinco cigarrillos al día.” Para los pulmones sensibles de un niñito, ¡ésa es una enorme cantidad de veneno!
Pero, ¿realmente causa daño a los niños el humo que emiten los padres al fumar? En The Journal of the American Medical Association se resumieron del modo siguiente las investigaciones médicas que se han hecho sobre esta pregunta:
“Los infantes cuyas madres fuman tienen mayor probabilidad de ser hospitalizados con bronquitis o pulmonía que aquellos cuyas madres no fuman. Otro estudio indicó que si tanto el padre como la madre fuman, la probabilidad de que el infante contraiga pulmonía o bronquitis aumenta casi al doble de lo que sería si los padres no fumaran. . . . Otros estudios han mostrado que la frecuencia con la cual se manifiestan síntomas de enfermedades respiratorias en los niños está en proporción directa con la cantidad de humo de tabaco que hay en el ambiente que los rodea. Además, en los niños que están expuestos al humo del tabaco hay aceleramiento de los latidos del corazón y aumentos en la presión sanguínea, cambios parecidos a los que experimentan las personas que fuman.”
Tal vez el fumador opte por perjudicar su propia salud con el fin de disfrutar del placer que, según él, le proporciona el fumar. Pero, ¿le parece a usted que es moralmente correcto que esa persona perjudique a sus propios hijos?.


EL EFECTO EN LOS ADULTOS.


¿Qué hay si usted es un adulto que no fuma? ¿Le perjudica el fumar de otras personas?
Si usted se sienta cerca de una persona que está fumando, el humo puede afectarle casi como si usted mismo estuviera fumando. La revista Today’s Health dice: “Según demuestran los estudios, puesto que el fumador de término medio fuma su cigarrillo por solo una pequeña parte del tiempo durante el cual lo tiene encendido, la persona que no fuma y que está sentada al lado del fumador realmente puede verse obligada a respirar la misma cantidad de monóxido de carbono, brea y nicotina que está inhalando el fumador mismo.”
El Dr. John L. Pool comentó sobre el efecto de tan solo un leve aumento en la cantidad de monóxido de carbono en el aire. Dijo que cuando en el aire “hay más de ocho partes [de monóxido de carbono] por cada millón (la proporción en el aire limpio es de una por cada cuatro), definitivamente disminuye la cantidad de oxígeno que llega al corazón y a los pulmones.” ¿Cuánto monóxido de carbono puede haber en el aire de un cuarto lleno de humo?
Como redactor de la revista Science, Philip Abelson escribió en un artículo de fondo: “En un cuarto mal ventilado y lleno de humo, las concentraciones de monóxido de carbono fácilmente pueden alcanzar el nivel de centenares de partes de monóxido de carbono por cada millón de partes de aire, lo cual significa que las personas presentes, sean fumadoras o no, están expuestas al peligro de experimentar envenenamiento.” Esos niveles de monóxido de carbono exceden por mucho los límites legales.
Pero, ¿puede este humo realmente causar daño a usted? ¡Ciertamente que sí! El respirar el humo pudiera llevarlo a sentirse enfermo. Esto no debería sorprender a los fumadores, puesto que, cuando ellos empezaron a fumar, muchos de ellos enfermaron.
De hecho, para las personas que padecen del corazón el respirar el aire en un cuarto lleno de humo puede ser peligroso. “Definitivamente pone en peligro la salud.” Esa fue la conclusión que resultó de un estudio federal estadounidense hecho en California bajo la dirección del Dr. Wilbert S. Aronow.
Un estudio efectuado más recientemente, en el cual participaron 2.100 hombres y mujeres de mediana edad, revela que hasta adultos saludables se perjudican si se ven obligados a respirar el humo que viene de otras personas que fuman con regularidad. Se halló que al igual que sucede en el caso de los fumadores, a estas personas que no fumaban se les dañaron las pequeñas vías para el paso del aire ubicadas en la profundidad de los pulmones. El fisiólogo James R. White explicó: “Este es un daño permanente que ocurre en personas que han optado por no fumar.”
Un estudio que se llevó a cabo en Erie County, Pensilvania, E.U.A., recalcó lo peligroso que es el verse obligado uno a respirar humo de tabaco. Según informa el Times de Nueva York, este estudio “reveló que, por término medio, mujeres que no fuman, pero que están casadas con fumadores, mueren cuatro años antes que mujeres de la misma edad cuyos esposos no son fumadores.”


LO QUE INDICA LA EVIDENCIA.


Las pruebas son definitivas: Si usted no fuma, pero se ve obligado a respirar el humo de los fumadores, puede resultar perjudicado. Con el transcurso del tiempo, esto está siendo reconocido generalmente como hecho establecido. Por eso, la mayoría de los estados de los Estados Unidos, y centenares de ciudades, han instituido alguna forma de restricción del fumar en los lugares públicos. Además, algunos establecimientos permiten que se fume solamente en áreas designadas para ello. Y debido a que el fumar disminuye la productividad, varios empresarios han ofrecido a sus empleados bonos de cientos de dólares a condición de que dejen de fumar.
Muchas personas que no fuman han presentado demandas judiciales en un esfuerzo por hallar alivio de la contaminación que provocan los fumadores. En un caso, el juez señaló que en cierta empresa se había prohibido fumar en el cuarto de las computadoras, pues el equipo funcionaba defectuosamente cuando se le exponía al humo de cigarrillos. Por lo tanto, el juez decidió que, si se podía disminuir el fumar debido a una máquina, se podía hacer lo mismo para el bienestar de los humanos.
Algunos fumadores ahora se creen víctimas de hostigamiento debido a las leyes que se han aprobado en contra de su hábito. Según ellos, no puede haber justificación para tales leyes. Dijo uno: “El fumar, después de todo, no es pecado.”
Pero, ¿es verdad eso? ¿no es pecado? ¿Puede alguien fumar y realmente agradar a Dios y amar a su prójimo?
¿Puede usted amar a su prójimo y fumar?
Los humanos que fuman no solamente contaminan el aire que otros tienen que respirar; también perjudican su propia salud. Ellas mismas estarían más saludables si dejaran de fumar. Además de no contaminar el aire, estarían ahorrándose mucho dinero... hasta aproximadamente 700 dólares (E.U.A.) al año en gastos de cigarrillos. De modo que para el fumador el único derrotero sensato es dejar de fumar.
Considere la cantidad de contaminación que contiene la voluta de humo que sale de la parte encendida del cigarrillo. Este humo es mucho más venenoso que el que inhala el fumador. La voluta de humo de la parte encendida del cigarrillo contiene doble cantidad de alquitrán, o brea, y nicotina, y cinco veces más monóxido de carbono y 50 veces más amoníaco que el humo que el fumador inhala, sin mencionar los otros venenos que están presentes.
El haber encendido 10 cigarrillos en un automóvil cerrado aumenta el nivel de monóxido de carbono a 100 partes por cada millón de partes de aire, algo que excede por mucho la cantidad de exposición a este gas que se permite conforme a las normas establecidas por el gobierno federal de los Estados Unidos para controlar la calidad del aire. El periódico Times de Nueva York hizo notar que “en una típica reunión social en un recinto universitario el nivel de partículas esparcidas en el aire por el humo de los cigarrillos es 40 veces mayor de lo que debería ser según la norma estadounidense para la calidad del aire.” Y, según ya se ha dicho, el daño que este humo causa a las personas que se ven obligadas a respirarlo con regularidad ha quedado bien confirmado.


¿CONSECUENTE CON EL AMOR AL PRÓJIMO?.


La Biblia dice que “amar a tu prójimo como a ti mismo” es “la ley real,” dando énfasis así a la importancia de esta ley.

(Santiago. 2:8; Por eso, si ustedes practican el llevar a cabo la ley real según la escritura: “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo”, hacen bastante bien.)

¿Sería mostrar amor al prójimo el echar basura en la propiedad de su vecino a propósito, o el escupirle en la cara? “¡Por supuesto que no!” tal vez usted replique. ¿Sería un pecado el que usted hiciera esas cosas a su vecino?
La definición de “pecado” ayuda a contestar esta pregunta. “El pecado es quebrantamiento de la ley” —la ley de Dios— declara la Biblia.

(1 Juan 3:4, Todo el que practica pecado también está practicando desafuero, de modo que el pecado es desafuero.)

 Así que el imponer voluntariosamente a su vecino algo que es tan desagradable como esputo arrojado a su cara o basura echada en su propiedad sería pecado. Sería una violación de “la ley real” que declara: “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo.”
¿Pero qué tiene que ver esto con el fumar? En un editorial en el periódico Cancer News, el Dr. Isaac Asimov mostró vigorosamente qué. Dijo: “Cuando alguien fuma delante de mí su vicio ya no es asunto privado. Las emanaciones asquerosas que vienen de él entran en mis pulmones y mi corriente sanguínea. El hedor suyo llega a ser el mío y se me pega. Además, él hace que aumente el riesgo de que yo contraiga una enfermedad cardíaca y cáncer pulmonar.”
En respuesta a los fumadores que quizás aleguen que tienen libertad para fumar delante de otras personas, el Dr. Asimov dijo: “Si el fumador cree que tiene que fumar y que cuando yo expreso mi disgusto estoy privándole de su libertad, entonces, ¿estaría él dispuesto a tolerarme si yo le diera una patada en la ingle porque yo creyera que tuviera que hacerlo y que él, al oponerse, estaría privándome de mi libertad? Expresémoslo de esta manera: La libertad de fumar suya termina donde comienzan mis pulmones.”
No hay duda de ello: ni el patear a alguien en la ingle, o escupirle en la cara o echar basura en su propiedad son consecuentes con el amor al prójimo. Tampoco lo es el fumar. Constituye transgredir contra los derechos de otras personas... hacerles daño en vez de mostrarles amor. Sí, el fumar es pecado.
No obstante, algún fumador pudiera dar esta explicación: “Yo reconozco que el fumar puede ser dañino. Por eso yo nunca fumo delante de la gente.” Entonces, si se fuma únicamente en privado, ¿es pecado? Nadie más sufre daño.


¿ES PECADO FUMAR EN PRIVADO?.


Sin embargo, reflexione: La vida del fumador recibe efectos adversos. ¿Y quién es realmente la fuente de nuestra vida?
“Contigo [Jehová Dios] está la fuente de la vida,” contesta la Biblia. “Él mismo da a todos vida y aliento.” (Salmos. 36:9; Hechos. 17:25) Sí, nuestra vida realmente es un don magnífico procedente de Dios.
¿Cómo mostramos aprecio por el don de la vida que Dios nos ha dado? ¿Haciendo lo que puede arruinarla? ¡Por supuesto que no! Es patente que el estar haciendo tal cosa voluntariosamente sería censurable. Con este contexto, examinemos la declaración hecha por Joseph Califano, ex secretario de Salud, Educación y Bienestar de los Estados Unidos: “Hoy en día no hay duda de que el fumar es verdaderamente suicidio paulatino.”
La destrucción deliberada de la vida humana es censurable... es pecado. La Biblia manda a los cristianos que ni siquiera contaminen su cuerpo. Exhorta:
“Limpiémonos de toda contaminación de la carne.” (2 Corintios. 7:1) Para obedecer este mandamiento, el fumador tiene que librarse del hábito del tabaco, puesto que éste realmente contamina. El humo del fumar contamina los dedos, los dientes, el aliento, la ropa del fumador... casi todo lo que llega a estar en contacto con él.
Pero, ¿qué hay si un fumador quiere dejar el hábito, pero está tan enviciado que no puede? ¿Ejercerá Dios comprensión misericordiosa, puesto que Jesucristo dijo, ‘
El espíritu, por supuesto, está pronto, mas la carne es débil’?Mateo. 26:41.


¿SIRVE DE DISCULPA LA FLAQUEZA HUMANA?.


No hay duda de que el dejar de fumar puede ser algo extremadamente difícil. “Fue más fácil dejar el vicio de la heroína que los cigarrillos,” han dicho personas adictas al cigarrillo. Los síntomas que la persona sufre al abstenerse del tabaco son, por mucho, de más larga duración. La revista Science 80 comentó: “Para la mayoría de la gente que deja de fumar, el apetecer el cigarrillo persiste por lo menos por un mes, y para una quinta parte de esas personas el apetecerlo continúa por de cinco a nueve años después de haber dejado el vicio.”
Estos hechos ayudan a entender por qué muchas personas que dejan el hábito de fumar por un tiempo después vuelven a fumar. De cada 10 fumadores, 9 desearían dejar de fumar. Pero para abstenerse del tabaco uno tiene que llevar a cabo día por día una continua lucha que algunas veces dura años. Millones de personas han triunfado. Decenas de millones han luchado y han perdido. Si una persona se ha esforzado por dejar el hábito de fumar pero no ha tenido éxito, ¿es sabio suponer que Dios comprenderá y pasará por alto esta falta?
El problema se puede deber a que la persona deriva placer del fumar. Pero eso no hace que la práctica sea aceptable, puesto que Dios la condena. La Biblia declara que,
“más bien que disfrutar temporalmente del pecado,” Moisés sabiamente escogió servir a Dios. (Hebreos. 11:24-26) Dios espera que sus siervos, con la ayuda de él, luchen contra las prácticas que violan sus leyes y las venzan.
Por ejemplo, consideremos la fornicación. Es una práctica que por un tiempo puede parecer agradable. Y, cuando se practica, el deseo ardiente de la persona de satisfacer sus impulsos sexuales con varias personas del sexo opuesto puede ser tan fuerte como el impulso que se puede sentir por un cigarrillo. Sin embargo, la fornicación es una violación de la ley de Dios, y la gente que practica la fornicación voluntariosamente, sin arrepentirse, no tendrá el favor de recibir el don divino de la vida eterna. Tampoco lo recibirán las personas que continúan fumando.

Hebreos. 13:4; Que el matrimonio sea honorable entre todos, y el lecho conyugal sea sin contaminación, porque Dios juzgará a los fornicadores y a los adúlteros.

Romanos. 6:23. Porque el salario que el pecado paga es muerte, pero el don que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor.


El obedecer las leyes de Dios requiere verdadero esfuerzo. Esto fue cierto también para el Hijo de Dios, Jesucristo. Él se sometió al sufrimiento más extremado, y con el tiempo sufrió una muerte horrible. Sin embargo, se mantuvo fiel a Dios. Para algunas personas, las angustias que se tienen que experimentar con el fin de dejar el hábito de fumar pueden parecer tan difíciles de aguantar como los sufrimientos a los cuales se sometió Cristo. No obstante, el hábito del tabaco se puede vencer. ¿Cómo?.


Cómo dejar de fumar.


Ante todo, el fumador tiene que tener un verdadero deseo de dejar de fumar. Necesita motivación fuerte. Jacquelyn Rogers, fundadora de la organización estadounidense Smokenders, que se creó para ayudar a los fumadores a dejar el hábito de fumar, dice que está en el negocio de la motivación. “Hacemos creer a la gente que puede dejar de fumar,” dice ella. Muchos fumadores no pueden dejar el hábito debido a la duda... dudan que puedan tener éxito.
¿Pueden ayudar a los que desean dejar de fumar los diferentes programas y las preparaciones químicas que hay para ello? Evidentemente estas cosas han ayudado a algunas personas. “Yo nunca hubiera podido dejar el hábito sin ayuda,” dijo un fumador empedernido. Pero, como reconoció respecto al tratamiento el Dr. Neil Solomon, quien administró a este fumador inyecciones de vitaminas, minerales y novocaína: “No hay nada mágico acerca de este tratamiento. Si uno no desea dejar de fumar, no da resultado.”


FUERZA DE VOLUNTAD PARA DEJARLO.


Sí, el éxito depende casi enteramente de que el fumador esté resuelto a dejar de fumar y tenga fuerza de voluntad para hacerlo. Si no está resuelto a dejar el hábito, ningún remedio para dejar de fumar tendrá éxito. Pero si la persona está resuelta a dejar de fumar, puede hacerlo sin tener que pagar por algún costoso remedio para el fumar. El noventa por ciento de los ex fumadores han dejado el hábito sin tales ayudas. Como declaró la revista World Health: “El factor principal que determina si el fumador logrará o no logrará dejar el hábito es, y siempre será, la fuerza de voluntad del fumador. Lo demás es secundario.” Pero, ¿cómo puede la persona adquirir la fuerza de voluntad que le permita dejar de fumar?
Para muchas personas, el constantemente recordarse a sí mismas que el fumar es mortífero les ha suministrado la fuerza de voluntad. Como dijo una médica del sur de Miami que admitió que le gustaba fumar: “La única razón por la cual no fumo es el temor.” Algunos programas para dejar de fumar cultivan este temor, pues dan énfasis al daño terrible que el fumar le causa al cuerpo. El sicólogo David M. Fineman describió el proceso de imaginación negativa que ayudó tanto a él como a otros a dejar de fumar: “Yo solía inhalar el humo del cigarrillo y entonces imaginarme el daño que éste le estaba haciendo a mi cuerpo. Conscientemente trataba de forjarme estas imágenes.”
Sin embargo, un método como éste no siempre suministra la motivación que algunas personas necesitan para dejar de fumar. Como lo explicó un ama de casa de Nueva York: “Si hubiera consultado a un médico y éste me hubiera dicho que moriría de cáncer a menos que dejara de fumar, no habría dejado de fumar. El fumar era lo principal en mi vida, más importante que el alimento. Fumaba casi constantemente. Hasta caminaba por la casa con un cenicero en la mano.” ¿Qué motivación, que sea más fuerte, puede ayudar a dejar de fumar a las personas severamente adictas?
Esta ama de casa de Nueva York comenzó a estudiar la Biblia. Aunque aprendió que el fumar estaba en contra de la ley de Dios, este conocimiento en sí mismo no le suministró la fuerza de voluntad necesaria para dejar de fumar. “Quería dejar el hábito,” dijo ella, “pero estaba demasiado enviciada. Sencillamente no tenía suficiente fuerza para dejarlo.”
Finalmente explicó qué fue lo que finalmente la llevó a dejar de fumar. “Mi esposo aceptó las verdades bíblicas que estaba aprendiendo, dejó de fumar y se bautizó. ¡Quedé tan agradecida! No quería hacer nada que impidiera que sirviéramos a Jehová Dios de manera aceptable y que impidiera que obtuviéramos vida en su nuevo sistema de cosas, de modo que decidí dejar de fumar también.” ¡Y dejó de fumar!.


AYUDAS PARA DEJAR EL HÁBITO.


Hay ayudas disponibles para reforzar su fuerza de voluntad respecto a dejar de fumar. La ayuda más importante es la que Dios puede dar. El ama de casa de Nueva York ya mencionada explicó: “Le oré a Jehová incesantemente, y con su ayuda me apegué a mi resolución de no volver a fumar.” No obstante, algunas personas oran y aún así no pueden dejar de fumar. ¿Qué sucede?
Pudiera tratarse del momento que escogen para hacer sus oraciones. Un fumador oraba por la mañana y por la noche para obtener fortaleza y, después que se debilitaba y fumaba, oraba a Jehová para decirle que sentía mucho lo que había hecho. Un amigo cristiano le preguntó: “¿No es en el momento en que vas a tomar un cigarrillo cuando realmente necesitas la ayuda de Dios?” ¡Cuando el hombre comenzó a orar en el momento que sentía deseos de fumar, obtuvo la ayuda que le permitió dejar de fumar!
Los amigos que nos puedan dar apoyo son una ayuda valiosa, especialmente personas que han vencido el hábito de fumar y que por eso pueden asegurar que ese hábito se puede dejar. Por lo tanto, busque a tales amigos. Déjeles saber que está decidido a dejar de fumar, y pídales apoyo.
¿Cuál es la mejor manera de dejar el hábito? ¿Es por medio de reducir la cantidad de cigarrillos que fuma cada día hasta que gradualmente deja el hábito, o es mediante fijar un día y dejar abruptamente el hábito ese día?
Contrario a lo que piensan muchas personas, un estudio exhaustivo entre ex fumadores mostró que a los fumadores se les hacía más fácil sobreponerse a los síntomas producidos por la privación cuando dejaban el hábito súbitamente. Los investigadores Saul M. Shiffman y Murray E. Jarvik, de la Universidad de California en Los Ángeles, explican que el cortar el hábito poco a poco puede de hecho “prolongar la agonía [de los fumadores] al reforzar intermitentemente sus síntomas y su costumbre de fumar. En casos típicos, este estado crónico de privación lleva a una recaída y a que la persona vuelva a fumar según los patrones originales.”
Los primeros días después de haber dejado de fumar pudieran ser los más difíciles. Por lo tanto, como ayuda, piense en los beneficios de no fumar. Uno de esos beneficios es el dinero que se ahorra. ¡Puede ser una cantidad bastante grande! Un hombre escribió: “En la actualidad he estado guardando en una lata de café vacía 2 dólares diarios... el dinero que anteriormente hubiera a gastado en cigarrillos. Pienso que de aquí a 12 meses la suma de dinero habrá llegado a 700 dólares, lo suficiente como para comprar un abrigo de pieles u otra cosa a mi esposa.”
Por firme resolución, muchos fumadores han dejado el hábito por más o menos una semana, soportando la agonía inicial de la privación. Pero, como declaró la revista World Health: “Usualmente comienza una fase difícil entre la primera y la tercera semana. Entonces ocurren las primeras recaídas.” ¡De modo que la batalla tiene que continuar!
Cuando sienta deseos de fumarse un cigarrillo, respire profundamente dos o tres veces. Mantenga sustitutivos orales a la mano. Échese a la boca cosas como pasas, nueces, semillas de girasol, o coma zanahorias y apio, o masque chicle. Tome más líquidos... bebidas sanas tales como jugos de fruta o vegetales o simplemente agua. También, prepárese una dieta más equilibrada.
El hacer más ejercicio puede ser una verdadera ayuda. Quizás le ayude el tratar de participar en actividades como el correr al trote, el tenis, el ir en bicicleta o nadar. Estírese bastante. Obtenga mucho descanso. Acuéstese temprano para evitar la fatiga nerviosa. Concéntrese en aprender a relajarse. ¡Si realmente lo desea, usted puede dejar de fumar!.


POR QUÉ VALE LA PENA EL ESFUERZO.


Los beneficios de dejar de fumar son muchos. Entre estos beneficios están una mejor salud y una más larga expectativa de vida, pero hay muchísimos más. Un ex fumador declaró: “He vuelto a descubrir todos los placeres naturales y sencillos que existen, como por ejemplo, el del sabor. Al caminar por los bosques, me he dado cuenta de que las fragancias no son todas las mismas... hay una gran variedad de ellas; es como entrar en un ambiente completamente nuevo.”
Sin embargo, el beneficio más grande es el de saber que, al dejar el hábito, usted está dejando algo que desagrada a Dios, así como a muchos de sus vecinos. Si usted desea ayuda para dejar de fumar porque quiere el favor de Jehová Dios, con placer  un ministro capacitado gustosamente le suministrará información bíblica adicional y apoyo moral para que pueda dejar el hábito de fumar.




 

 

jbvrneo.7@gmail.com 

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